Por Roberto Calero

Una inocente llamada (como siempre solíamos hacer) el día de su 69 cumpleaños, nos dio la noticia de que Pepe ya no estaba con nosotros. Superado el shock, hablar de él es hablar de Baloncesto, es hablar de los JDM, pero sobre todo es hablar del amor a una afición. Los que compartimos ese sentimiento, nos quedamos maravillados con su forma de entender el baloncesto y la vida. Como muestra del cariño que generaba, sólo hay que ver que desde que colgamos la noticia de su fallecimiento, cientos de mensajes de condolencia se han producido desde todos los niveles del baloncesto y el deporte. Eso solo está al alcance de los genios…

Ese gallego socarrón, jovial y simpático que nació el 9 de Abril del 1949, no era el más rápido, ni el más alto, ni el más fuerte… pero su arrolladora personalidad le hacía ser el MEJOR. Transmitía paz, emanaba respeto, y contagiaba un  envidiable buen rollo en todos sus partidos. En Galicia, en León y en el Escorial, ya el baloncesto le atraía… y nunca lo dejó; a pesar de que su padre le decía “qué es eso de baloncesto, ponte a estudiar…”

Hace ya 38 años que se crearon los Juegos Deportivos Municipales, y desde entonces Pepe ha formado parte de ellos. Primero fue el ‘padre deportivo’ de los equipos en los que jugaba su hijo. Nos cuenta Jacobo que él mismo llevaba a los trece jugadores a los partidos en su coche, primero con Estudio y luego en los JDM. Cuando ya el entrenador no entraba en el coche (1.988), decidió ser él el entrenador del equipo (así podrían seguir yendo todos juntos); y así estuvo haciéndolo durante muchos años. Fue sobre 1.995, (cuando su hijo y sus compañeros crecieron y dejaron el baloncesto), cuando nuestro gallego empezó a coordinar la sección de Baloncesto de la Junta Municipal de Tetuán-Chamberí, como Delegado Federativo y también como árbitro. Se negaba a abandonar el baloncesto…

Desde entonces su sello de trabajo, tesón y espíritu indomable quedó impregnado en todo lo que hacía. Cuando los JDM entraron a formar parte de la FBM, Pepe pasó a ser un árbitro compañero más dentro de la Federación (eso es lo que siempre demostró), pero todos sabíamos quién era, y el respeto que se había ganado durante tantos años.

Pero por encima de todo, el puesto que a él más le gustaba, y que a todos nos regaló, fue el de formador de personas, educador de anotadores y árbitros, y tallador de almas. Por sus manos de alfarero pasaron decenas de compañeros que hoy aman el Baloncesto gracias a su visión del deporte y de la vida. También muchos jugadores le recuerdan asociado al deporte que practican, es un pegamento que ya no se separará. María Fernanda, su mujer, me cuenta que un día paseando del brazo de su marido se encontró con unos chavales de la calle…en ese momento le pidió que se fuera a casa, que tenía algo que hacer, y que llegaría tarde. Ahora sabemos que desde esa tarde, los entrenó durante toda una temporada, con el único objetivo de conseguir sacarles de la calle,  y que tuvieran más oportunidades.

Por mi parte también tuve el privilegio de pitar, entre otros muchos partidos, una final sénior femenina en el Triángulo de Oro, su distrito de Tetuán, hace ya de esto siete años. Como anécdota os contaré que como buena final, había mucha tensión, emoción, e igualdad. Con el partido empatado una jugadora recibió un contacto que la hizo caer al suelo. En ese momento ella dio dos palmadas con fuerza en el suelo,  y él paró el partido. Se acercó a ella y le dijo “no vuelva a agredir al suelo por qué puede hacerle daño…”. Ella le miro, me miro, miro a sus compañeras y rivales, y rompió a reír. Todos la imitamos y la tensión tuvo que buscar otro partido, porque allí estaba Pepe Corral.

Hace cuatro años la ‘enfermedad de este siglo’ quiso convivir con él. Como buen gallego lo encajó, y superó con tenacidad y entereza todas las pruebas que le puso en su camino, al igual que había hecho toda su vida: cuando se le metía una cosa en la cabeza… Este Marzo empeoró su situación con varios cólicos nefríticos que le afectaron gravemente los riñones. Pepe dijo a su mujer que “sin riñones se podía vivir”, así que siguió luchando. En todas las pruebas descubrieron que había pasado un infarto y que el corazón estaba seriamente dañado… “eso sí que no María Fernanda, sin corazón no se puede vivir”.  El 27 de Marzo del 2018  pasó a estar en el  único puesto que le faltaba en el baloncesto, Pepe Corral se convirtió en espectador. Amigo, todos te brindaremos un buen espectáculo…

Transmitimos nuestras más sentidas condolencias a la familia, el pésame y todo nuestro apoyo en tan duros momentos.

Y a la familia arbitral solo una reflexión: sigamos haciendo lo que siempre nos enseñó: DISFRUTAR.

D.E.P.