Es posiblemente el único compañero que después de tantos años sigue manteniendo algo de la inocencia de su primera temporada. Y es quizás ese toque naíf el que hace que sea tan fácil apreciar a Miguel Orgaz Carrillo. Todo tranquilidad y calma, te enseña que no hace falta estar “atacado” en un partido para que salga bien. 

Miguel en el Campeonato Infantil y Cadete de Selecciones Autonómicas de Huelva en 2017

¿Cuántos años llevas arbitrando?

Aunque decirlo me haga sentirme viejo, llevo ya media vida arbitrando. Empecé a arbitrar en la Delegación de Alcorcón en septiembre de 2002, esta es mi 16ª temporada.

Final Four Junior Masculino de 2017. Cuesta y Miguel arbitraron el Real Madrid-Movistar Estudiantes

¿Qué te llevó a hacerte árbitro?

Mi relación con el baloncesto empezó como jugador en un equipo de municipales de Alcorcón, aunque básicamente lo que hacía era entrenar y calentar el banquillo.

Después comencé a arbitrar un poco por casualidad. Un día fui a ver arbitrar a un amigo que había hecho el curso hacía unos meses y me tocó ponerme a hacer el acta, y allí una mujer que trabajaba en la delegación me convenció para hacer el curso. Vi la oportunidad de poder estar en una cancha de baloncesto sin tener a un entrenador que me dejara sentado todo el partido, aunque seguramente a más de uno no le faltarán ganas… ja,ja,ja.

Primera Nacional Femenino esta temporada, Alcorcón-Movistar Estudiantes. Miguel con Carretero, Paola, Carabantes y Gibello.

¿Qué es lo más duro de este hobby?

Creo que esto depende de la etapa. Al principio, sobre todo para los árbitros que comienzan siendo muy jóvenes, lo más complicado es no darle importancia a algunos comentarios que puedan hacer los padres desde la grada, el arbitraje por desgracia no despierta mucha empatía. He dado cursos de árbitros en los que he visto a chicos con mucha ilusión y que por este motivo se han planteado dejarlo o incluso lo han dejado, y es algo que me da mucha rabia.

Después, cuando ya llevas varias temporadas, creo que lo más duro es cuando las cosas no salen bien en momentos importantes de nuestra “carrera arbitral” o cuando no nos sentimos justamente valorados. La experiencia debe servir para tirar hacia adelante, encontrar nuestro lugar y seguir disfrutando de esto estemos en el nivel que estemos. Debemos ser autocríticos, pero también tener amor propio y no perder nunca la confianza en nosotros mismos.

Foto durante un Liga Femenina 2 en Leganés con Sara Peláez.

¿Qué es lo mejor de arbitrar?

Sé que no voy a ser muy original con la respuesta, pero cuantos más años arbitras más te das cuenta de que es la realidad, lo mejor de esto sin lugar a dudas es la gente que conoces y las experiencias vividas. Tengo grandes amigos que si no fuera por el arbitraje seguramente no les habría conocido.

Aparte de eso, creo que me ha ayudado muchísimo a evolucionar como persona, yo era un chico muy tímido y quizá demasiado inocente, y el arbitraje me ha hecho ser más abierto, ganar personalidad y tener la capacidad de no perder los nervios en situaciones tensas.

Partido amistoso de la selección de Angola en Pinto, hace varios años ya, con el gran Toni Pereira.

Después de tantos años, ¿cómo te tomas el arbitraje ahora?

El arbitraje es algo que me encanta y lo principal para mí es seguir disfrutando cada vez que voy a un partido. Sigue llegando el jueves y me hace ilusión ver las designaciones, sigue llegando el fin de semana y tengo ganas de llegar al campo, ver a mis compañeros, colgarme el silbato…

Por supuesto, el ir ascendiendo categorías o ver como cada vez te van designando para partidos más importantes es algo que motiva mucho, pero hay que estar preparado para encontrar otras motivaciones cuando esto no es así. Por un lado, me gusta poder aportar cosas a los compañeros que llevan menos tiempo, pensar en que has podido poner un granito de arena en la evolución de alguno de ellos es una sensación muy bonita. Por otro lado, no he perdido mi lado competitivo, no quiero estar por estar, sino que sigo trabajando en cada partido para que al final de la temporada pueda echar la vista atrás con la convicción de haber podido ofrecer un buen nivel.

Miguel en el anterior Campeonato mencionado de Huelva, con Vicente Martínez, un compañero de la Comunidad Valenciana.

¿Algún partido que recuerdes con especial cariño?

Pufff, son tantos… en los campeonatos coincides con compañeros de otras comunidades que ves cada mucho tiempo y eso hace que esos partidos sean muy especiales. Recuerdo también con mucho cariño partidos que he arbitrado con amigos en categorías FEB, ya que cuando empezamos no se nos pasaba por la cabeza que fuéramos a llegar hasta ahí (no citaré ninguno para que nadie se ponga celoso, ja,ja,ja). Y por decir un partido en concreto diré el Real Madrid – Eurocolegio Casvi de la temporada pasada en EBA, intuía que ese sería mi último partido en la categoría después de 7 temporadas y eso hizo que fuera muy especial, aunque obviamente también lo recuerdo con algo de nostalgia. Fue un partido muy intenso e igualado que disfruté muchísimo.

¿Alguna anécdota divertida?

Creo que a día de hoy aún ostento el récord de la caída más rápida en una cancha de baloncesto. Fue en un campeonato en Lanzarote hace años, di el salto entre dos y, al apartarme para que los jugadores lucharan por el balón, tropecé con uno que tenía detrás y me caí al suelo (de hecho tiré al pobre crío también). No habrían pasado ni dos segundos de partido. Fue premonitorio porque vaya partido me marqué ese día… ja,ja,ja.

También recuerdo un momento divertido en un curso de árbitros que di en la cárcel de Navalcarnero. En una de las prácticas uno de los chicos no estaba haciendo la señal de la cuenta de 8” para pasar al campo de ataque, entonces paré la práctica y le pregunté “¿recuerdas cómo se hace la cuenta de 8 segundos?” y en lugar de hacerme la señal me respondió sorprendido “claro: uno, dos, tres, cuatro…”, estuve un buen rato que no podía parar de reírme.

¿Algún consejo a los que están empezando?

Les diría que hay algo innegociable y que solo depende de ellos: la actitud. Podemos tener días mejores o peores, podemos tener poca experiencia para resolver bien algunas situaciones, pero lo que no debemos permitirnos es irnos de un partido con la sensación de no habernos esforzado.

Les diría que traten de aislarse de los comentarios que no son productivos y se centren en sacar algo positivo y en algo que mejorar de cada partido.

Y, por encima de todo, les diría que disfruten del arbitraje, independientemente de la categoría en la que estén, que si a muchos de nosotros después de tantos años nos sigue apasionando esto, puede que no sea solo cuestión de locura.