Mari Luz Uruguay es divertida y profesional a partes iguales. Siempre puedes contar con ella para el café o el desayuno de antes de un partido, y no nos vamos a engañar, al final es por eso por lo que estamos aquí, así que es una maravilla ir designado con esos compañeros que siguen respetando el prepartido. 

Mari Luz acompañada de las grandísimas Guada y Elena

¿Cuántos años llevas como auxiliar?

Pues más o menos son ya 12 años.

¿Qué te llevó a hacerte oficial de mesa?

A los 9 años comencé a jugar al baloncesto en el equipo del colegio donde entrenaba el “gran” Ramón Ranera padre, siempre supe que tenía que seguir formando parte de este mundo aunque fuera desde el otro lado de la mesa, y después de varios años meditando, me apunté al cursillo.

¿Qué es lo más duro de este hobby?

Lo más duro de este deporte es ver como todos los fines de semana los padres muestran sus frustraciones en los polideportivos, cómo insultan sin conocimiento de las reglas y cómo menosprecian al deporte como escuela de valores a aportar a sus hijos e hijas.

¿Qué es lo mejor de ser oficial?

Lo mejor de ser oficial es que cada fin de semana te encuentras con gente con la que compartes las ganas de disfrutar del baloncesto, con los que además quedas para tomar el café y hacer el prepartido.

Después de tantos años, ¿cómo te tomas ahora los partidos?

Los que van conmigo y me conocen siguen pensando que soy un poco “friki”. Me tomo todos los partidos indistintamente de la categoría con la misma seriedad, y con las ganas de aplicar las reglas exactamente igual.

¿Algún partido que recuerdes con especial cariño?

Recuerdo con especial cariño, mi partido de ACB, que me designo José García LEAL, dando esa oportunidad a la gente de poder hacer un partido de categoría superior. A todo el mundo que le gusta este deporte sueña con pitar o anotar alguna vez en un pabellón de 14.000 personas viendo jugar a los grandes, además, ese partido lo pude compartir con una compañera a la que considero gran amiga, gran formadora de auxiliares, y mejor persona, Elena MENDAÑA, casi todos hemos pasado por sus manos y para mí no había mejor debut que ir a su lado.

¿Alguna anécdota divertida?

La verdad es que no tengo ninguna anécdota especial o curiosa de este mundillo, pero situaciones divertidas sí, como parar un partido porque de repente apareció un tampax en medio de la cancha. Entrar en un vestuario y ver a algún compañero en “bolillas”. Ver algún árbitro con calcetines amarillos pitando. En un partido se me olvidó ponerme el silbato y en la primera situación tuve que pitar con la boca haciendo el sonido “Piiiiiiii”… lo curioso es que pararon y nadie se dio cuenta.

¿Algún consejo a los que están empezando?

El mejor consejo que les puedo dar es: ganas, ganas y más ganas de mejorar como personas para poder mejorar como auxiliares. Siempre se debe ser humilde y compañero. Y para los árbitros, decirles que cuando vayan a la Federación a dejar actas que traten con mucho cariño a Guada.